

La fotografía que vemos debajo pertenece al edificio que se construyó cuando tiraron aquella. Sin ser tan "salmantina" como la anterior, no deja de tener su gracia y el mirador circular le daba una singularidad suficiente para que el último Plan General de Ordenación Urbana la catalogara e impidiera expresamente que fuera derribada la fachada. Cuando se empezó la obra de reforma y rehabilitación, se vació por dentro y muchas de las piedras de su fachada fueron numeradas para posteriormente volverlas a su lugar. Tiempo después la fachada fue derruida y en su lugar se construyó una idéntica a la que había, pero con unos (se supone) mejores materiales. Y de nuevo surgen las dudas, en cumplimiento estricto de la ley no debería tirarse la fachada, pero viendo la mala calidad de sus materiales y su pésimo estado de conservación, no hay duda de que el nuevo edificio ha ganado en calidad y ha mantenido su estética. Si acaso, lo que cabría preguntarse es si se considera normal que para construir una casa en el casco de la ciudad haya que hacer una copia exacta de la que antes había. Produciría una triste sensación de que el tiempo se ha parado.
Clikando en el recorte se puede leer el articulo de D. Enrique de Sena.