lunes 7 de diciembre de 2009

San Vicente

Como vimos, en “Los Milagros y sus gentes” nos habla D. José Juanes de la vida que él conoció, en el barrio de los Milagros y, por proximidad, lo hace también de su vecino el barrio de San Vicente. Siempre me gustó el relato que hace sobre su nacimiento y primer desarrollo: “la primera calle arrancó de la plaza de San Vicente; San Vicente se llamó también, y al llegar al Cerro del Almendro situado al final , se encontraron con que no tenía salida,... bautizando aquel corral con el nombre de Corral de San Vicente. Para llegar a éste la calle hacía un pequeño quiebro, formando una pequeña calleja a la que, por no variar, se la llamó Cerrada de San Vicente.

Poco tiempo después, llegaron nuevos vecinos que comenzaron otra calle, paralela a la anterior, aunque a nivel inferior obligados por el declive del terreno, bautizandola también con el nombre de San Vicente. Los antiguos salieron por sus fueros y colocaron una placa: San Vicente 1ª; los recientes se limitaron a poner en las suyas San Vicente 2ª. Y todos tan contentos. Al poco tiempo hubo una calle San Vicente 3ª y después otra calle San Vicente 4ª, en la que se detuvieron porque ya no quedaba terreno. Y el santo quedó honrado con la dedicación en poco más de una hectárea, de cuatro calles, una callejuela, un corral, una plaza y un portillo.

No estoy cierto de que sea la verdadera historia de San Vicente, pero sí lo es la estructura del barrio, de donde deduzco que su construción debió ser parecida a como la imagino.”

Si non e vero....

Mucho ha cambiado la vista que nos muestra la fotografía. Tan solo un edificio se estaba construyendo en el verano de 1990. Entre el Comedor Universitario que vemos a la derecha y el Colegio Hispano-Americano no queda una sola de aquellas construcciones en todo el Cerro de San Vicente, incluido el propio Colegio.

domingo 22 de noviembre de 2009

"Los Milagros y sus gentes"


En junio del próximo año hará 20 de estas dos fotografías. El Palacio de Congresos se estaba acabando de construir y la Vaguada de la Palma apenas había empezado.

Viendo la situación en la que se encontraba a finales del siglo pasado, recordé las noticias que de esta zona nos dejó D. José Juanes en su entrañable libro Los Milagros y sus gentes”. Nos habla en él, de su barrio en la primera mitad del siglo XX, y, sobre todo, de las calles la Empedrada y la Palma, que en las fotografías están unidas al haber sido derribada ya la hilera de casas que las separaba.

Todo era desolador en torno a la desvalida calle, y sobre todo la deficiente sanidad que causó muchos estragos en ella”. Antes de acabar el siglo “ ...España soportó el azote de la cólera que en Salamanca adquirió particular importancia por esa deficiencia sanitaria hasta el punto de que cada día morían entre veinte y veinticinco personas...en un censo de 18.000 habitantes.

Pasaron los años sin que se hiciera nada por remediar la situación, como no consideremos innovación sanitaria las realizadas por unos chatarreros que acudieron a los mercados con el último invento del confort: una bacinilla en forma de gran chistera invertida, con la que se suprimían los incómodos desahogos directos en la santa madre tierra,proporcionando comodidad al acto....La gente respondió al invento. Lo malo fue que, al final de cada transacción comercial, había que vaciar la mercancía, que iba a parar a la alberca de la calle Empedrada, estuviese donde estuviese el inventor”.

A principios del siglo XX “...se presentó la viruela en Salamanca... y en los siguientes días se intensificó grandemente la epidemia, sobre todo en el barrio. Lo mismo sucedió cuando la gripe del año 1919, de tan tenebroso recuerdo, que convirtió en sepulturas algunos paseos del camposanto.”

No puedo negar que la imagen que nos da es desoladora, pero no parece que exagere mucho si, 90 años después, la situación de esta zona era la que nos muestran las fotografías. Creo que el siglo XX, para el barrio de los Milagros, no fue otra cosa que una depauperación lenta y olvidada por el resto de la ciudad.

Sin embargo el libro de José Juanes dista mucho de una visión pesimista. Aun siendo su tema el barrio en el que se juntaban “la miseria y el pecado”, el trato humano que le dedica y el humor unido a la nostalgia de los años, lo convierten en una de las crónicas de la ciudad que mejor muestran un lugar y un momento olvidados de nuestra historia.





lunes 16 de noviembre de 2009

Murmullos de la Muralla 2

Ya ha pasado un mes desde que tiré esta misma fotografía desde el mismo lugar. Han quitado los escombros y a esperar. Parece ser que lo que creí que eran rumores, no lo eran tanto pues en el Boletín de “Ciudadanos por la defensa del Patrimonio” se dice: Ha sido en el pasado mes de Octubre cuando el derribo del primer inmueble ha dejado al descubierto tan sólo un paredón rocoso característico de la geología del terreno. Ante este lamentable y decadente panorama los arquitectos y técnicos del Ministerio de Hacienda y del Ayuntamiento han considerado necesario elaborar un proyecto técnico que garantice la demolición adecuada del resto de las viviendas.

Supongo que para demoler unas casitas de dos plantas de forma “adecuada” no debe haber mayor problema si pensamos en los derribos que a diario se hacen de grandes edificios en medio de cualquier ciudad. Mas parece que los problemas vengan por el daño que pudiera sufrir la muralla con este empecinado derribo.

Así es que, como digo, a esperar.

Según se puede ver en el vallado la maquinaria pertenece a la empresa Juan del Río S.A. (empresa de alquiler y venta de maquinaria), así que como la pala esté en alquiler, nos va a salir por un “pico”.


domingo 8 de noviembre de 2009

San Esteban, en recuerdo de José Luis Espinel (O.P.)

Hace ahora veinte años que, buscando información sobre Cristóbal Colón y su relación con los Dominicos, me encontré con José Luis Espinel, un fraile menudo y muy discreto, que amablemente me ayudó con mis preguntas. Después de aquella entrevista sólo lo volví a ver una vez más, antes de su fallecimiento. Fue esa segunda tarde, tras haber leído su libro “San Esteban de Salamanca. Historia y guía. Siglos XIII - XX”, cuando nos acompañó a visitar el convento y la iglesia de San Esteban.

Durante el paseo nos contó un descubrimiento que había hecho con posterioridad a la publicación de su Guía y que, por tanto, no aparecía en ella. Se había dado cuenta de que las imágenes de la fachada tenían su correspondencia en la pintura que se halla en el vestíbulo que hay justo al atravesar la puerta principal. En ella vemos una serie de angelitos, cada uno de los cuales tiene un objeto con él. Si, por ejemplo, queremos saber qué santo representa la imagen que tiene en su mano una pequeña iglesia, habrá que buscar el angelote que tenga una iglesia junto a él. En la filacteria que hay a los pies de cada uno de ellos, encontraremos escrito su nombre. En este caso, la imagen que buscábamos es de Santo Tomas de Aquino. que como doctor de la Iglesia, suele tener a ésta en su mano izquierda. Nos habló luego de los símbolos que suelen ir unidos a los santos y de la intención didáctica de este sistema.

Tiempo después me enteré de su muerte y recordé lo que habíamos hablado. Quiero con este post contar lo que nos contó y recordar a un hombre que, como él decía de otros frailes de su convento, fue un “lector empedernido” y un gran observador.


domingo 1 de noviembre de 2009

Murmullos de la Muralla

Después de nueve años parecía que la suerte estaba echada. El día 10 de octubre hicimos esta fotografía con intención de continuar, en los días posteriores, la triste serie de derribos que la seguirían. Pero pasaban los días y nada se movía por la Muralla. Llega el mes de noviembre y el resto de las casas sigue en pie. Raro.


Hoy me dicen que la razón de que se haya parado la demolición es que hay peligro de que, al tirar las casas, vaya detrás la muralla. Como diría un charro “vaya, hombre, vaya”.

Es sólo un rumor, pero es tan agradable. ¿Será la justicia cósmica?.


sábado 24 de octubre de 2009

La plaza de Fray Luis de León

Si hay un rincón tan hermoso como oculto en Salamanca, es, sin duda, la entrada al Patio de Escuelas Menores desde la Plaza de Fray Luis de León. Desde 1958 esta puerta ,una de las tres que tiene dicho Patio, quedó incluida en la Residencia Universitaria que ocupa el edificio actual y, únicamente, se utiliza en algunas ceremonias universitarias.

En la fotografía de Felipe Torres, incluida en el libro “Vagar por una Salamanca en el recuerdo” de D. Enrique de Sena, se nos muestra tal como fue. En ella vemos la pequeña calleja llamada del Desafiadero y un arco de medio punto por el que, mediante una escalera, se llega a dos arcos ojivales separados por una columna, por donde se accedía al Patio de Escuelas. No es fácil encontrar “más arquitectura” y más evocación histórica en menos espacio.

En cuanto al nuevo edificio, opina D. Enrique que “...a fuer de querer ser fieles a una factura arquitectónica salmantina, resultó intemporal. Ni de ayer ni de hoy.” Opino lo mismo aunque, con la perspectiva que dan los años, no estuvo tan mal si tenemos en cuenta la fecha en que se construyó, pues creo que la mayoría de lo que se hizo en el casco histórico de Salamanca en las décadas de los 60 y 70, hoy no se hubiera permitido.

En 1975 D. Enrique de Sena lamentaba que esta entrada hubiera quedado “embutida en el interior del Colegio Mayor”. Veinticuatro años después, como puede verse, se ha pensado que era poco y le han añadido sofás, lámparas, mesas, una estructura metálica con cristales grabados y, por detrás, más mesas y sillas dentro del recinto que debería estar preservando la horrorosa puerta metálica.

Merece la pena acercarse a verlo pues la fotografía que muestro, con los brillos de los cristales, pierde bastante. Si se pide permiso en conserjería, amablemente lo enseñan...casi siempre.





lunes 12 de octubre de 2009

Francisco Montejo


Antes de cambiar de zona quiero recordar a un salmantino, célebre en su tiempo y recordado hasta hoy en el callejero de la ciudad, aunque hace pocos años fue desplazado a la zona de Lasalle. Hasta entonces la que llevaba su nombre era la actual “calle del Rosario”, de la que hablé en los post anteriores.

Francisco Montejo, conocido en vida como el “Adelantado del Yucatán”, fue amigo de Hernán Cortés desde la juventud, ya que ambos estudiaron en esta universidad. Con él compartió la aventura americana, siendo el primer español que pisó aquellos países. Fundó varias ciudades en América como Salamanca, Valladolid, Campeche,etc.


Cuando Carlos V, tras la defensa que hizo de Hernán Cortés, le concedió el titulo de Adelantado y le dio tierras en Nueva España, Francisco Montejo vendió todas sus propiedades en Salamanca y partió con su mujer, amigos y parientes a poblar aquellas tierras.

Como nos dice Mariano de Santiago Cividanes en su entrañable libro Salmantinos Ilustres es ”...cosa curiosa que en las Ordenanzas del país dadas por el Rey, prohiba que entrasen en las nuevas tierras Abogados, a fin de que reinara la paz”.....¡en fin!